¿Porqué limpiar el organismo? P4

¿Porqué limpiar el organismo? P4

¿Qué tenemos dentro de nuestro organismo?

Cada organismo reacciona diferente ante las toxinas a las que estamos expuestos, ya sea por factores genéticos, emocionales y/o de hábitos de vida (mente, cuerpo, espíritu). Además, cada uno de nosotros hemos vivido enfermedades y padecimientos diferentes y hemos sido tratados con fármacos y hierbas, según las creencias y costumbres de nuestro entorno. No obstante, no debemos perder de vista que nuestro mundo está lleno de toxinas que entran al cuerpo a través de nuestros sentidos, sin ni siquiera darnos cuenta de ello. 

Williams (2020) elaboró una lista de toxinas a las que estamos expuestos sin saberlo, la cual presento a continuación: 

  • Metales pesados: aluminio, arsénico, bario, cadmio, cobre, mercurio, níquel, calcio tóxico. 
  • Fármacos: existen medicamentos que son excelentes para salvar vidas y muchas veces son necesarios; sin embargo, hay otros que pueden ser potencialmente peligrosos. Necesitamos estar alertas de aquellos fármacos que, a pesar de provenir de una prescripción médica, pueden provocar daño al hígado y a otros órganos, afectándolos permanentemente. Con la adecuada limpieza de tu organismo puede lograrse que el medicamento salga del hígado, e inclusive puede ser que llegues a no necesitarlos más. Dentro de este rubro encontramos alcohol; antibióticos; antidepresivos; antiinflamatorios; biológicos; para la presión arterial; hormonas; opioides; anfetaminas prescritas; abuso de drogas; inmunosupresores; pastillas para dormir; estatinas (decía estáticas); esteroides; la píldora; medicamentos para tiroides, entre otros. 
  • Invasores domésticos de la industria química: aromatizantes en aerosol; colonia y loción para después de afeitarse; productos de limpieza convencionales; tintes para el cabello; detergente, suavizante y toallas suavizantes convencionales para ropa; maquillaje; lociones corporales; cremas, jabones y desodorantes; shampoo y acondicionadores con aromas; gel, spray y productos para el cabello; químicos de lavado en seco; químicos para las uñas como el esmalte, brillo, removido; perfumes; aromatizantes de ambiente que se conectan a la corriente; velas aromáticas; bronceadores en spray; talco. 
  • Bacterias y microbios: E. Coli; C. difficile; estreptococo; parásitos; salmonela; estafilococo.
  • Neuroantagonista químico: fertilizantes químicos; cloro; DDT; flúor; fungicidas; herbicidas; insecticidas; larvicidas; otros pesticidas; exposición al humo de cualquier tipo. 
  • Petroquímicos: químicos para alfombras; solventes; soluciones y agentes químicos; gasolina; diésel; dioxinas; grasa y aceite de motor; estufas, hornos y parrillas de gas; keroseno; pintura; thinner y diluyentes; plásticos. 
  • Algunos alimentos que generan problemas: huevos; lácteos; gluten; refrescos; exceso de sal; puerco; atún; maíz; aceites vegetales; soya; cordero; algunos pescados y productos del mar; vinagre; comida fermentada; cafeína; algunos granos, entre otros. Cada uno de estos alimentos tiene un motivo particular por el que debemos evitarlos o excluirlos por completo de nuestra dieta, pero eso será tema para consulta personal.
  • Adrenalina tóxica por traumas emocionales: abuso; ser ignorado; traición; pérdida de confianza; actividades y deportes de adrenalina extrema; estrés familiar; miedo; estrés financiero; corazón roto; maltrato; no ser escuchados; promesas incumplidas. 
  • Radiación: viajes en avión; uso de celulares y aparatos tecnológicos; escaneos; rayos X; PET.
  • Químicos en alimentos: aspartame y endulzantes artificiales; ácido cítrico; glutamato monosódico; saborizantes artificiales y naturales añadidos; alcohol.
  • Exposición a la lluvia: lluvias contaminadas con residuos químicos. 

Sin duda, todos hemos estado expuestos a varios de los tóxicos que nos menciona Williams (2020), y nuestro cuerpo, de una u otra manera, nos pide que lo escuchemos y lo limpiemos, que le demos un respiro y lo apapachemos un poco. 

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